MORIR NO SUENA TAN MAL

Melancolía: Manera romántica de estar triste.
Mario Quintana

Me encanta la facilidad con la que nos prometemos eternidades
que no compartiremos, pero sí veremos juntos,
mano a mano,
codo con codo
y puede que, si me dejases,
ombligo contra ombligo.
Creo que moriré de viejo
sólo porque siempre quise morir joven y el karma
me debe unas cuantas.
Moriré viejo y solo,
pero ya le voy viendo sus puntos fuertes,
tu bailarás salsa con las demás abuelitas,
yo babearé un poco más que el primer día que te vi bailar
pero ahora con algunas arrugas de más y algún sentimiento de menos
y seguramente me pondré celoso del viejo verde de mi derecha que me dirá:
Qué buena está la monitora de salsa ¿Eh?
Y con una mezcla de pena y alegría
pensaré como decirle que te conozco mejor que nadie.
Seremos viejecitos en el mismo parque
y yo seguiré con la broma de
¿Ya? cuando digas Me voy. Si aún ni he empezado.
Y puede que le tapes los oídos al pequeño
para que no oiga mis burradas y, de paso,
restarle importancia a ese rosado de tus mejillas arrugadas.
Nunca cambiarás.
Y sonreiré con una de esas sonrisas tristes de cientos de años
queriendo lo mismo.
¿Cómo voy a cambiar, si sigues existiendo?

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