la muerte posee un borde escabroso
a partir del cual no queda escapatoria.
el guardián tiene posado su ojo sobre mí.
su ojo malo.
por ahora estoy pasando duros momentos
en soledad.
encerrado bajo llave.
no seré el primero ni tampoco el último.
sólo me gustaría contarles cómo pasan estas cosas.
en este momento, yazgo bajo mi propia sombra.
los rostros de la gente se tornan cada vez más tenues.
las viejas canciones todavía siguen sonando.
con mi mano en el mentón, sueño con
la nada mientras mi infancia perdida
se precipita como un delfín
en los gélidos mares.

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