chiquilla morena de
afables ojos
cuando llegue el momento de
usar la navaja
no me turbaré y
no te echaré
la culpa,
cuando vaya manejando a la orilla solo
mientras las palmas se agitan [en un adiós],
las feas y pesadas palmas,
los vivos no lleguen
los muertos no se marchen,
no te echaré la culpa,
en vez de eso
recordaré los besos
nuestros labios crudos con amor
y cómo tú me diste
todo lo que tenías
y cómo yo te
ofrecí cuanto quedaba de
mí,
y recordaré tu pequeño cuarto
tu tacto
la luz de la ventana
tus grabaciones
tus libros
nuestro café de la mañana
nuestras tardes nuestras noches
nuestros cuerpos echados juntos
durmiendo
las diminutas corrientes prolongadas
continuas e incesantes
tu pierna mi pierna
tu brazo mi brazo
tu sonrisa y el calor
tuyo
que me hizo reír
de nuevo.
chiquilla morena de afables ojos
tú no tienes ninguna
navaja. la navaja es
mía pero no la usaré
aún.

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