Mi padre comiendo
sus orejas se movían
masticaba con gran vigor
yo deseaba que estuviese en el infierno.
Miraba el tenedor en su mano
lo miraba meterse la comida en la boca.
Mi comida no tenía sabor y estaba muerta
los pedazos de conversación de mi padre
se introducían en mi cabeza
las palabras caían por mi espalda
y se derramaban en mis zapatos.
“Comé Henry”, decía mi madre.
El decía, “Mucha gente se muere de hambre
y no come tan bien como nosotros”.
Yo quería que estuviese en el infierno
miraba su tenedor
juntaba más comida y se la metía en la boca,
masticaba con un estilo de perro
sus orejas se movían.
Yo estaba listo para las

brutales palizas que me daba
pero verlo comer traía la oscuridad,
ahí sobre el mantel,
ahí con el servilletero verde y azul.
“Comé o te cago a patadas”, me decía
más tarde en la vida le hice pagar de algún modo.
Pero todavía me debe
y ya no voy a cobrar.

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