algunos perros mientras duermen en la noche
deben soñar con huesos
y yo recuerdo tus huesos
[forrados] en carne
y mejor aún
en ese vestido verde oscuro
y en esos negros y brillantes
tacones altos,
siempre maldecías cuando
bebías,
con tu cabello cayéndose
[y] queriendo hacer estallar
lo que te retenía:
memorias podridas de un
podrido
pasado, de las que
finalmente
escapaste
con la muerte,
dejándome con un
podrido
presente;
has estado muerta
por 28 años
[y] todavía te recuerdo
mejor que a cualquier
otra;
fuiste la única
que entendió
la futilidad de los
acuerdos de la
vida;
todas las demás sólo se sintieron
molestas con
cuestiones triviales,
quejándose
sin sentido sobre
cosas sin sentido;
Jane, te
mató
saber tanto.
bebo un trago
en honor a tus huesos
con los que
este perro
sigue
soñando.

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