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tres niños pequeños se me acercan corriendo,
soplando sus silbatos,
y me gritan:
¡esta usted detenido!
¡anda borracho!
y comienzan a pegarme
en las piernas
con sus macanas de juguete.
uno de ellos incluso trae una placa.
otro unas esposas
pero mis manos están en alto.
cuando entro en la licolería
se arremolinan afuera
como abejas
expulsadas de su colmena.
compro una botella de
whisky barato
y tres dulces.

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