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se sentó desnudo y borracho en una habitación una noche de
verano, pasando el filo del cuchillo
bajo sus uñas, sonriendo, pensando
en todas las cartas que había recibido
contándole que
la manera en que vivió y escribió sobre
eso–
les había mantenido avanzando cuando
todo parecía
verdaderamente
desesperanzador.
poniendo la hoja sobre la mesa,
le dio un golpecito con un dedo
y giró
en un círculo brillante
bajo la luz.
¿quién demonios va a salvarme
a mí?
pensó.
mientras el cuchillo paraba de girar
vino la respuesta:
vas a tener que
salvarte tú mismo.
sonriendo todavía,
a: encendió un
cigarrillo
b: se sirvió
otra
bebida
c: le dio a la hoja
otra
vuelta.

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