Seleccionar página

Era sólo una pequeña habitación, sin baño,
un calentador, una cama, dos sillas, una pileta,
el teléfono estaba en el pasillo.
Yo vivía en el segundo piso de un hotel,
y tenía trabajo.
Llegaba del trabajo a las 6:30 de la tarde
y a eso de las 8
ya había 4 o 5 personas
en mi habitación
todos borrachos
o en proceso de estarlo
a veces había
6 o 7
la mayoría se sentaba en la cama
ah, y había una radio,

prendíamos la radio
bebiamos y
charlábamos.
Era raro, siempre había como
una electricidad en el ambiente
algo de risa y
a veces discusiones
serias que también eran
estúpidas.
Nunca nos retaron,
el encargado nunca
nos molestó, ni la
policía.
Con una excepción
o dos
no hubo
confrontaciones
físicas.
Yo siempre daba por terminadas

las fiestas alrededor
de las 3.
“Dale Hank, ¡si acabamos
de empezar!”
“Vamos, vamos,
todos afuera”.
Y con una excepción

o dos
yo siempre dormía
sin ninguna
dama.
A ese lugar

le decíamos
el Hotel del Infierno.
no tenía idea de que
estábamos intentando
hacer
creo que simplemente
celebrábamos
por seguir
vivos.
Esa pequeña habitación
llena de humo, música y
voces,
noche tras noche
tras
noche.
Los pobres, los locos,
los perdidos.
Encendíamos ese hotel
con nuestras almas
torturadas
y el hotel
nos amaba

Free WordPress Themes
A %d blogueros les gusta esto: